Una de las estaciones fantasma más conocidas. El Muro atravesaba directamente Potsdamer Platz en la superficie, convirtiendo lo que había sido el cruce más concurrido de Europa en un descampado vacío. Debajo, la estación de S-Bahn clausurada permaneció intacta durante décadas. Al entrar en ella después de 1989, se encontraron carteles publicitarios de los años treinta aún en las paredes. Fue la última estación fantasma en reabrir, el 3 de marzo de 1992.
Cuando los operarios de mantenimiento accedieron por fin a la estación sellada después de 1989, encontraron un interior conservado de los años treinta: carteles publicitarios de marcas de cigarrillos y grandes almacenes desaparecidos hacía mucho, máquinas expendedoras y el mobiliario original de la estación, conservados en la oscuridad de tres décadas. El hallazgo se convirtió en noticia internacional, una imagen destacada de la capacidad del Muro para congelar el tiempo.
La estación fue la última estación fantasma en reabrir, y no reanudó el servicio hasta el 3 de marzo de 1992, más de dos años después de la caída del Muro. El retraso reflejaba las enormes obras de construcción necesarias para reconstruir Potsdamer Platz en la superficie, que había pasado de ser un páramo a una de las mayores obras de Europa. Hoy la reluciente estación moderna da servicio a las torres y los centros comerciales de la remodelada Potsdamer Platz, sin rastro del vacío que la definió durante tres décadas.
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