El “Palacio de las Lágrimas” (Tränenpalast) era la sala de salida de la estación de Friedrichstraße donde los alemanes orientales se despedían de sus familiares del Oeste que los visitaban, a menudo sin saber cuándo volverían a verse. El pabellón de cristal debe su nombre a las lágrimas derramadas en esas despedidas. Hoy es un museo gratuito con una exposición permanente sobre la vida cotidiana en la Alemania dividida.
La sala de salidas de cristal y acero se construyó en 1962 justo al lado de la estación de Friedrichstraße como paso fronterizo específico. Los alemanes orientales a quienes se había permitido la rara visita de familiares occidentales los acompañaban hasta esta sala, donde la despedida tenía lugar a la vista de los guardias fronterizos antes de que los occidentales pasaran el control de pasaportes y la aduana para regresar al Oeste.
El Tränenpalast en la Friedrichstraße (Foto: Neuköllner)
Aquellas despedidas eran a menudo desgarradoras. Las familias separadas por el Muro podían verse solo una vez al año, o menos, y cada adiós llevaba consigo el temor tácito de que las autoridades de Alemania Oriental denegaran futuras visitas. Las escenas de emoción que se repetían a diario en la sala le dieron su nombre: Tränenpalast, el Palacio de las Lágrimas.
Desde 2011, la sala conservada alberga una exposición permanente gratuita de la Stiftung Haus der Geschichte, que documenta la vida cotidiana en la Alemania dividida. Entre las piezas expuestas hay cabinas originales de control fronterizo, objetos personales confiscados a los viajeros y grabaciones de las experiencias tanto de los viajeros como de los guardias fronterizos.
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